A las palabras se las lleva el viento

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Será porque escuché tantas veces esta idea, que me costó mucho tiempo darme cuenta de que lo que en mí tenía cada vez más sentido, no era efímero ni pasajero. A las palabras no se las lleva nadie. Se quedan dentro de nosotros y van conformando aquello que somos. Nuestra identidad, nuestros pensamientos, nuestras creencias sobre el mundo y sobre nosotros mismos. Somos un entramado de discursos entre los cuales, a veces, no es fácil encontrar la propia voz.

Mirando retrospectivamente, veo que desde siempre el lenguaje fue el lazo que sostuvo mis decisiones. Estudié Letras, y me llené de preguntas. Y me cansé de responder que estudiaba Literatura porque sí y no para algo. Porque me gustaba, como si la lógica del deseo no fuese la más lógica de todas. Unos años después de recibirme, empecé un posgrado en Periodismo, del que hice sólo un año, porque me sacaba muchos diez. Además, no estaba preparada para confirmar en ese entonces que las palabras son marcas con las que se inscribe la historia. Marcas que dejan huella.

Un jefe me impulsó para que hiciera un Máster en dirección de Recursos Humanos y esos fueron mis primeros pasos dentro de las organizaciones. En la lógica productivista, donde imperaban sistemas y procesos, el lenguaje y la comunicación también tenían un papel imborrable.

Trabajé en el área de RRHH en compañías multinacionales hasta que nació mi primera hija y decidí que le iba a dar fuerza a mi deseo: hace diez años trabajo en forma independiente en proyectos que tienen el lenguaje en el centro: coordino actividades de capacitación en empresas y constato que poder comunicarnos mejor hace una diferencia; doy clases de español a extranjeros de diversas nacionalidades, y siento que les abro una puerta; escribo, ayudo a otros a escribir, enseño a escribir, a leer una obra de arte, contagio la emoción que siento por este misterio infinito que es el lenguaje y que nos da la posibilidad única de encontrarnos con el otro.

Mi hijo más chico, cuando tenía 6 años, divinizó  a los miembros de la familia jugando a que nuestra casa era una suerte de Olimpo porteño y me nombró, intuitivamente, la diosa del Lenguaje. Me gustó: a las palabras no se las lleva el viento.


La pasión, la experiencia

No podemos dar lo que no tenemos. Los buenos pedagogos dicen que no se enseña un contenido sino la relación que se tenga con aquello que enseñamos. Se transmite una pasión o no se transmite nada significativo.  Sin embargo, la pasión sola no alcanza; la experiencia la alimenta. Durante los últimos diez años, a veces de forma independiente y a veces a través de consultoras e Instituciones, he brindado mis servicios en:

  • Servier Argentina S.A.
  • Kuehne  Nagel S.A.
  • Exxon Mobil Corporation
  • Petrolera Santa Fe S.A.
  • Hispamerchants UK
  • Motiva Comunicación ( Arcor SAIC, Monsanto Argentina)
  • Editorial Sudamericana - Random House Mondadori
  • Editorial Arte al Día
  • CADAL – Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina
  • Speak Spanish (Banco Mundial, Embajada de Gran Bretaña, Embajada de Australia, Embajada de Suecia, entre otros) 
  • Hipódromo de Palermo S.A. 
  • Colegio San Marcos  
  • Colegio Santa Inés

 

Más de 80 personas han asistido a mis talleres o requirieron algunos de los servicios de redacción, edición, corrección de textos, y español para extranjeros.